En resumen: Los senos tubulares son una malformación del desarrollo mamario en la que las glándulas crecen hacia adelante en lugar de expandirse lateralmente, produciendo una forma tubular o alargada. Se clasifican en tres grados de severidad y se corrigen quirúrgicamente mediante una combinación de expansión del tejido, implantes y, en casos más severos, mastopexia.
Hay pacientes que llegan a mi consulta después de años creyendo que lo que tienen es simplemente “una forma poco común” o que “los senos no quedaron bien después de la pubertad”. Cuando les explico que lo que tienen tiene nombre y tratamiento, la reacción suele ser una mezcla de alivio y frustración por no haberlo sabido antes.
Los senos tubulares no son una rareza. Se estima que ocurren en entre 1 y 5% de las mujeres. No siempre son evidentes a simple vista, especialmente en los grados más leves. Y tienen una corrección quirúrgica con resultados muy predecibles cuando se hace bien.

¿Qué son los senos tubulares?
El término médico correcto es hipoplasia mamaria tubular o mama tuberosa. Durante el desarrollo puberal normal, el tejido mamario se expande en todas las direcciones, creando la forma redondeada característica. En los senos tubulares, esa expansión lateral y en la base del seno está restringida por una banda fibrosa anormal.
El resultado es un seno que crece hacia adelante y hacia abajo, adoptando una forma alargada o tubular en lugar de redondeada. La base del seno es estrecha, la areola tiende a protruir (salir hacia adelante), y el polo inferior del seno es deficiente.
Las características clásicas de los senos tubulares son:
- Base mamaria estrecha (poca distancia entre el pliegue submamario y la areola)
- Ptosis (caída) desproporcionada al tamaño del seno
- Areola prominente o protruida (herniación del tejido glandular a través de la areola)
- Deficiencia de tejido en el polo inferior
- Asimetría frecuente (un seno más afectado que el otro)
No todos los senos tubulares se parecen. La severidad varía considerablemente, de ahí que exista una clasificación por grados.
Grados de severidad: clasificación de Grolleau
La clasificación más usada clínicamente divide los senos tubulares en tres grados según qué cuadrantes del seno están afectados:
Grado I — Deficiencia del cuadrante inferior interno. El cuadrante inferior interno (la parte baja y hacia el centro) tiene tejido insuficiente. Es el grado más leve. A simple vista puede parecer simplemente un seno pequeño con areola ligeramente grande.
Grado II — Deficiencia de todo el polo inferior. Tanto el cuadrante inferior interno como el inferior externo están afectados. El polo inferior del seno es claramente deficiente, la base es estrecha y la areola tiende a protruir. Es el grado más frecuente en consulta.
Grado III — Deficiencia severa de la base completa. La base del seno es extremadamente estrecha, el tejido es muy escaso, la areola es grande y protruida. Es el grado más complejo quirúrgicamente porque la corrección requiere más intervención sobre el tejido.
La asimetría es muy común en los senos tubulares. No es raro ver un seno con grado II en un lado y grado I en el otro. Esto afecta la planificación quirúrgica porque cada lado puede requerir una estrategia diferente.
La técnica quirúrgica: por qué los senos tubulares necesitan más que solo implantes
Esta es la pregunta más importante que una paciente con senos tubulares debe entender antes de operarse.
En un aumento de senos convencional, el implante ocupa el espacio disponible y expande el tejido de forma natural. En los senos tubulares, ese espacio no existe de la manera correcta — la banda fibrosa que restringió el desarrollo sigue ahí, y el implante solo no puede corregir la forma tubular.
Si se coloca un implante sin liberar la constricción, el resultado es un seno tubular más grande, no un seno de forma normal. Este es el error más frecuente que veo en pacientes que han tenido una primera cirugía insatisfactoria.
La corrección de senos tubulares requiere siempre abordar la constricción interna:
Liberación de la constricción: Se hacen incisiones radiales en la glándula mamaria desde adentro para liberar las bandas fibrosas que restringen la expansión. Esto permite que el tejido se redistribuya y que el polo inferior se expanda correctamente.
Expansión del polo inferior: El implante debe colocarse de manera que el polo inferior quede bien relleno. Frecuentemente se necesita un implante de mayor proyección que el que se usaría en un aumento convencional del mismo volumen.
Manejo de la areola: La areola protruida debe reducirse. Se hace una incisión periareolar (alrededor del borde de la areola) que simultáneamente permite el acceso quirúrgico, reduce el tamaño areolar y reposiciona el complejo areola-pezón.
¿Solo implantes o implantes más mastopexia?
La respuesta depende del grado de severidad y de la ptosis (caída) que tenga el seno.
Solo implantes (Grado I leve): En los casos más leves donde la ptosis es mínima y la base no es muy estrecha, es posible resolver el problema con implantes y liberación de la constricción. La incisión periareolar maneja el exceso areolar.
Implantes más mastopexia periareolar (Grado I-II moderado): Cuando hay ptosis moderada y exceso areolar significativo, se combina el implante con una mastopexia de patrón periareolar (cicatriz solo alrededor de la areola). Este es el abordaje más frecuente.
Implantes más mastopexia vertical o en T (Grado II-III severo): Los casos más severos requieren una mastopexia más extensa para redistribuir el tejido, elevar el complejo areola-pezón y crear un polo inferior bien formado. La cicatriz es mayor (vertical o en T invertida), pero el resultado es significativamente mejor que intentar resolver el caso solo con implante.
Una regla general: el grado de corrección necesaria supera casi siempre lo que la paciente imagina inicialmente. Las pacientes suelen querer la solución más simple. Mi trabajo es explicar por qué esa solución simple produce resultados mediocres en su caso específico.
Las cicatrices en la corrección de senos tubulares
Las cicatrices son una preocupación legítima. La realidad es que la corrección de senos tubulares deja más cicatriz que un aumento convencional porque requiere más intervención. Lo que es también verdad es que esas cicatrices maduran correctamente en la mayoría de los pacientes.
La cicatriz periareolar (alrededor del borde de la areola) es la más frecuente. Cuando madura bien, es casi imperceptible porque coincide con el cambio de color entre la piel de la areola y la piel del seno.
En los casos que requieren mastopexia vertical, se añade una cicatriz vertical en la parte inferior del seno. En los casos más severos, una cicatriz en T invertida (en el pliegue submamario más la cicatriz vertical).
Estas cicatrices, bien manejadas con cremas cicatrizantes y protección solar, típicamente se aclaran significativamente en 12 a 18 meses.
Resultados: qué esperar realísticamente
La corrección de senos tubulares bien planificada produce resultados muy satisfactorios, pero requiere expectativas claras:
El resultado definitivo no se ve hasta los 6-12 meses cuando el tejido termina de acomodarse y las cicatrices maduran. Los primeros 3 meses el implante está alto y el polo inferior está en proceso de expandirse.
La asimetría previa puede reducirse significativamente pero raramente desaparece por completo. Los senos nunca son perfectamente simétricos, y en senos tubulares la diferencia inicial es mayor.
En casos muy severos, puede ser necesaria una segunda cirugía menor para refinar resultados. Esto es más frecuente en grado III y debe discutirse antes de la primera intervención.
Lo que sí es consistente: la forma tubular desaparece. El polo inferior se rellena. La areola queda proporcionada. Y las pacientes que han vivido años sin sentirse cómodas con su cuerpo experimentan un cambio que va mucho más allá de lo estético.
Para discutir tu caso específico y determinar qué técnica es la adecuada para tu grado de senos tubulares, la evaluación presencial es indispensable.
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Última actualización: Marzo 2026
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